Diseño de mensajes por audiencia: lo que cambia (y lo que no)
Sé lo que se siente. Inviertes semanas en una campaña, pules cada palabra del mensaje, apruebas el diseño y lo lanzas con la certeza de que, esta vez sí, la ciudadanía entenderá la importancia de la iniciativa. Y entonces... nada. Silencio. O peor, confusión y críticas en redes. El impulso inmediato es culpar al algoritmo, a la apatía de la gente o a la falta de presupuesto. Pero el problema suele ser más profundo y, a la vez, más sencillo: estás diciendo lo correcto a la persona equivocada, de la manera equivocada. Creer que un solo mensaje, por brillante que sea, resonará igual en un joven universitario que en una líder de comunidad o en un empresario es, en el mejor de los casos, ingenuo. En el peor, es una falta de respeto a la inteligencia de cada uno de ellos. Lo que no se negocia: la Esencia Institucional Antes de hablar de adaptar, hablemos de lo que debe permanecer inmutable. Tu institución tiene un propósito, una serie de valores y un rol que cumplir. Esa es tu esencia,...